Sentimientos que nunca se olvidan.

viernes

Los errores.

¿A cuántas personas decidimos odiar durante el resto de nuestra vida?
 Probablemente toda la vida, pero siempre llega ese momento en el que nuestro enfado con aquella persona se desvanece y te dan ganas de llegar hasta ella para abrazarla y decirle que todo va bien. Puede que dos personas se puedan enfadar por algo serio o incluso por una tontería pero siempre hay algo que les une y que les hace olvidar lo que ocurrió.
¿Por qué no aprendemos de los niños? ¿Qué ejemplo les estamos dando?
Mientras que ellos se enfadan con su amigo porque no le ha dado un caramelo, firman la paz al segundo de enfadarse, saben que son los mejores amigos y que no pueden vivir el uno sin el otro. Y aquí estamos nosotros, que nos gana nuestro orgullo para pasarnos mucho tiempo sin hablar con dicha persona.
La vida sigue y si nos paramos a pensar un poco, no vale la pena enfadarse porque sea cual sea la razón lo echarás de menos y probablemente ya sea demasiado tarde para pedir perdón.

Yo si he llegado a enfadarme, pero también he llegado a perdonar y pedir perdón por mis errores. Cometer errores es de sabios y para eso estamos aquí para equivocarnos, dar marcha atrás y pedir perdón. La única manera que tenemos para poder seguir avanzando.

Cortesía de CSL.